¡Bendito Sea Dios!
Dulcísimo Jesús Sacramentado, Dueño de todos los bienes, supremo e infinito Bien, aparta de nosotros y de todas las almas los grandes peligros que nos amenazan y concédenos amarte entrañablemente aquí en la tierra para ir, después, a verte y amarte para siempre. Amén.
Silviano Carrillo